Me da nervio tomarle la mano así. Me da un poco de miedo, verla mirarme con los ojitos verdes brillantes, verla roja, verla emocionada, verla feliz... de verme a mí. No sé si me estoy poniendo vieja, o me gusta creerme más vieja de lo que soy. No puedo ser hogar de nadie. No voy a ser un puerto seguro, y es probable que lo que gane de mí sea más a porrazos que por que haya algo que podamos construir. Es muy cínico, sentir que ya sé todo lo que viene. Justo ayer le decía que no podía pretender conocer todo lo que los otros piensan y hacen, ni por qué hacen lo que hacen o piensan lo que piensan. No está en ella, ni en mí, ni en nadie. Pero no puedo evitar sentir que tengo esto entre las manos, que es como una pequeña oruguita que puedo destrozar con los dedos, y me da miedo moverme mucho por si llegara a hacerlo sin querer.
Cuando me dice que me quiere, una parte de mí se revuelve de emoción, y la otra... siente que se cae un poquito más cerca del suelo.
martes, 30 de agosto de 2016
martes, 23 de agosto de 2016
miércoles, 17 de agosto de 2016
Deli cia
Siempre pienso que de a un punto a este momento en la vida, la gente solo se empieza a morir. Ya son suficientes funerales, aunque sea por ahora... déjenme tranquila un ratito por favor.
lunes, 15 de agosto de 2016
agujas
tenía agujas en la piel. agujas largas, plateadas y delgadas, atravesando mis piernas por toda la superficie de mi piel. las veía introducirse lentamente, como guiadas por una mano invisible, y tenía miedo de que a cada pestañeo tuviese más y más agujas sembradas en mí. sabía de quién era la culpa, sabía de quién tenía que huir, pero no podía, era más rápida, era más hábil, era distinta y podía atravesarme sin mayor esfuerzo. lo que viene a continuación, ocurre como en una veloz nebulosa: la ayuda, la huída, la caída.
y luego, la repetición.
y enfrentar nuevamente a la mujer invisible metiendo sus agujas en mis piernas, con el recuerdo de haber vencido una vez, pero sin entender por qué tengo que escapar de ella de nuevo. ¿puedo repetir esta victoria? ¿estará la ayuda esperándome al otro lado del infierno?
no quiero volver a despertar con el sudor helado corriendo por mi espalda
quiero saber si puedo contar en alguien más
y luego, la repetición.
y enfrentar nuevamente a la mujer invisible metiendo sus agujas en mis piernas, con el recuerdo de haber vencido una vez, pero sin entender por qué tengo que escapar de ella de nuevo. ¿puedo repetir esta victoria? ¿estará la ayuda esperándome al otro lado del infierno?
no quiero volver a despertar con el sudor helado corriendo por mi espalda
quiero saber si puedo contar en alguien más
jueves, 11 de agosto de 2016
rr
do you wanna
do you wanna
do you wanna make love to me?
i know you wanna
i know you wanna
i know you wanna make love
to
me
do you wanna
do you wanna make love to me?
i know you wanna
i know you wanna
i know you wanna make love
to
me
domingo, 31 de julio de 2016
déjame mirar
You're the one that I wanted to find
And anyone who tried to deny you
Must be out of their mind
me estoy ahogando en una pena que no tiene lágrimas. no recuerdo haber sentido una pena así de solitaria, tan adentro adentro de mi cabeza.
And anyone who tried to deny you
Must be out of their mind
me estoy ahogando en una pena que no tiene lágrimas. no recuerdo haber sentido una pena así de solitaria, tan adentro adentro de mi cabeza.
viernes, 22 de julio de 2016
te dije alguna vez que te amaba?
tengo caleta de cositas en el pecho. gente que ha pasado, brevemente, recientemente, o por largo tiempo. tengo tantas cositas en el pecho, que no puedo ni llorar.
estoy completa
absoluta
y definitivamente
en la nada
estoy completa
absoluta
y definitivamente
en la nada
jueves, 30 de junio de 2016
pausa
ya hay tan poco que sienta que valga la pena escribir, no como sucesos, sino como adentro de mi cabeza. pero escribo igual, escribo igual, porque siento que algo va a desaparecer ahí adentro si dejo de escribir.
lunes, 27 de junio de 2016
no subject
paso muchos días haciendo como que nada pasa, y en verdad nada lo hace, pero hoy día, perdón, ahora, no hay ruido de fondo ni ansiedad ni temblores ni crisis, sólo una pena grande en el fondo del corazón. cuando despierte, si todo está bien, se habrá ido y volverá el resto, pero hoy me voy a dormir con el pecho apretado, sin ninguna certeza, sin ninguna expectativa.
lunes, 20 de junio de 2016
otra
Una vez, hace ya un par de años, una psicóloga me dijo que no podía pedir más de quién no puede dar. Siempre esperé que mi mamá, en un arranque hollywoodense, entendiera de golpe, se sensibilizara como por arte de magia, y se conmoviera por la cantidad de dolor que traigo encima. Después de un tiempo, dejé de intentarlo, y dejé de esperar también. Empecé a fingir un poco más, empecé a manejarme entendiendo que esto no iba a llegar. Aun así, siempre quise pensar que la familia es esa cosa hermosa de las películas, y no el azaroso grupo que es en realidad.
Si pudiera decirle las cosas que pienso y siento a mi mamá de hollywood, lo haría sin dudarlo. Y le diría que los ataques no los hago a propósito, y que no puedo parar la ansiedad una vez que ya empezó. Que me esfuerzo todo lo que puedo, pero se filtra por las grietas y es más fuerte que yo. Le diría que si he bajado 12 kilos en 5 meses no es porque esté mejor, aunque me vea "más bonita", sino que no puedo parar de devolver la comida, y a veces como solo para devolver. Que escojo la comida para hacerlo menos doloroso, y que me cuesta devolver la comida de casa. Le diría que tengo cicatrices y quemaduras en las piernas, que los que pasan por el depto no las ven, y los que saben que existe no preguntan tampoco. Que cuando una costra se cayó, quedó un agujero en mi piel que me ponía la carne de gallina, y tuve que parcharlo para no verlo, hasta que curara por sí mismo. Que muchos días quiero no estar viva y que pienso mucho en el Gonzalo, colgando de un árbol en la Campana. Que no puedo decirle a nadie, por que sé que no está bien, que es egoísta y estúpido. Que a veces no puedo controlar las manos, y los golpes son lo más cercano que tengo a la calma. Que eso hace que al día siguiente, sienta en el cráneo todos los golpes y no me permita olvidarme de lo que pasó el día anterior. Que algunas crisis son de miedo, y otras de desesperación. Que no me acuerdo si alguna vez me sentí libre de este peso. Que quiero a mis amigos más que nada, pero no puedo decirles esto tampoco. Que me da miedo que se vayan cuando se den cuenta de que no soy nada, soy menos que nada, soy basura con forma de persona, soy basura fingiendo ser una persona. Y le diría que, incluso después de hablar horas, de lograr con éxito bajar la rabia que le produce verme así, de reunir las energías suficientes para explicarme, no estoy mejor. Y le diría que recuerde ese momento en que dejó de estar molesta conmigo, que dejó de culparme, que dejó de responderme con gritos e ironías, para que la próxima vez que me caiga en este lento lento angosto y tortuoso camino, no tenga que pensar con pena en el peso que significa velar por su tranquilidad, más que por mi bienestar.
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