"My agitated mind
Is such a mess
It couldn't get worse
A fire sparks at my feet
It spreads like the wind blows
Engulfing the city in a roar of smoke
Someday, surely
I'll be able to get along with everyone
The boy who had such a dream
Was that me?
There's not a single person
Who'll honestly call out to me
As I listened to the sirens
At long last I understood
Faces and shapes and hearts, everything
Is simply distorted
Even if I knew any kind words
I can't remember them
After I left
Peace returned to the town
It was wonderful
To dream for so long
But I won't return"
sábado, 17 de marzo de 2018
viernes, 9 de marzo de 2018
jueves, 8 de marzo de 2018
algunos días son dificiles incluso sin nada en ellos: especialmente porque no hay nada en ellos
a las ocho y veinte, el dolor de guata me volvió a despertar. las almohadas nuevas son muy grandes para mi y el dolor muscular, una mezcla de agotamiento, menstruación y hambre me mantuvieron despierta. a las 9 me fui a duchar, solo para no gastar confort en la sangre que tenía entre las piernas. pensé en qué ponerme para ir al taller, y mientras lo hacía, revisé el horario. no era a las 11, era a las 15. las horas empiezan a correr de a poco. lento al principio, luego cada vez más rápido. pasado el medio día, me confirman que no habían más cupos en el taller. siento en el fondo del estómago la pesadez que implica: casi 6 horas hasta la próxima salida. puedo salir antes por comida. puedo salir antes a pasear. pero el peso me mantiene en el suelo, y la angustia empieza a subir. las horas siguen pasando. me corto el pelo. me baño una segunda vez durante el día. me pongo los bonitos aros de flores doradas, pensando en ir a la marcha con ellos. me pregunto si no vienen al caso. la música que llevo un rato escuchando me molesta. no hay nada que pueda poner a cambio. el día se despeja. la marcha se ve cada vez más lejana, más ajetreada, más llena. más larga. más incaminable. cada vez tengo más hambre, y ya no puedo distinguir entre el dolor de una cosa y la otra. lo que era angustia ahora es cercano al pánico. me tiemblan las manos y quisiera romper cosas. quisiera sacarme los brazos. ya no quiero seguir mirando esta pantalla, pero tengo miedo de mirar a los lados. tengo miedo del ruido de la calle. quiero esconderme de todos pero si me quedo en este lugar, me voy a morir. tengo que salir de aquí y no logro pensar donde.
al final, no hay respuesta. ya no quiero arrastrar a nadie. con lo que tengo de fuerza, voy a arrastrarme los propios pies, al lugar que sea.
al final, no hay respuesta. ya no quiero arrastrar a nadie. con lo que tengo de fuerza, voy a arrastrarme los propios pies, al lugar que sea.
sábado, 17 de febrero de 2018
domingo, 4 de febrero de 2018
do you think there are pains that never leave us?
cada vez que puedo, ordeno un poco las demasiadas fotos que saco con el celu y que vacío desordenadamente en mi escritorio del pc. aprovechando los días en Serena, abrí el disco duro dispuesta a borrar las cosas que, como alguien me recordó hace poco, probablemente todavía seguían ahí. entre todo el desorden, me costó dar con ellas, pero una vez que fui repasando las carpetas, me inundó una sensación horrible de pena y arrepentimiento. de desear que mis recuerdos hubiesen sido otros, que mi vida durante esos años hubiese sido distinta. de no haberme dejado caer de esa forma. al mismo tiempo, en fotos y videos hay muchos buenos recuerdos, y de cierta manera, siento que la Carla pequeña y errante de esos años no hubiese tenido más opción, no hubiese sabido hacer nada más. no supo. me hizo pensar, también, que hay dolores como estos que nunca se van, son malas decisiones irreversibles, eternas, inalterables, en tanto son lo único que sí fue, el único de infinitos caminos que tomé y que es el que me trajo hasta acá. pensé que en mi mente hay cicatrices tan feas, y es maravilloso que no puedan verse desde afuera. pensé que el arrepentimiento no iba a terminar de doler jamás, e iba a pesarme hasta que me muera de vieja o de enferma o me atropelle un auto. hasta que me topé con unas fotos, luego con unas cartas... que no recordaba en absoluto. las revisé, y estrujé mi mente en pos de esos recuerdos. al momento de escribir esto, creo que es seguro decir que esos recuerdos ya no existen. mientras más cosas borraba, más me encontraba con cosas que no recordaba, o no me importaban lo suficiente para recordar. es probable que en algún momento si me importase, y por ese motivo las hubiese guardado. pero ya no. y creo que, si bien han pasado ya un par de años, y quizás la porción de cosas que olvidé no sea tan grande en relación a la que recuerdo, me hace pensar que va a llegar un punto en donde mis decisiones van a ser nada o todo, van a ser el piso en el que camino y no el peso que encorva mi espalda.
A door is always open if it isn't closed
And a plant is said to be dead if it doesn't grow
I'll grow
I will grow
A door is always open if it isn't closed
And a plant is said to be dead if it doesn't grow
I'll grow
I will grow
jueves, 18 de enero de 2018
lunes, 1 de enero de 2018
feet on the mud
a veces terminas con los ojos puestos en un lugar que no quieres mirar, y en la mirada se alinea el cuerpo. sentir que de a poco, las dos imágenes superpuestas de lo que son la persona se alinean, lentamente, seguramente, en una forma conocida pero desagradable. hay confort en lo conocido, pero tampoco puede verse lo conocido desde el lugar en donde se conoció: era distinta yo, irremediablemente. y aunque los pensamientos se cuadraran, me sentía nueva observadora de eventos antiguos, tal como espía de momentos que no conocí.
Y en eso, en un corto lapso pasé por miedo, desconocimiento, un decante en las entrañas, el recordar, el comprender. pensé que quizás, de haber conocido a mi compañero hace unos años, no hubiese sido tan distinto a lo que fue para mi. quizás nos hubiésemos roto mutuamente, quizás romperse es la única forma de crecer tanto. quizás la incapacidad de quebrarte te mantenga así, impasible, incambiable, quizás mi fragilidad es lo único que me mantuvo viva estos años. como huesos que se fortalecen en sus grietas...
que suerte la mía, de tomar esta maravilla en mis brazos... maravilla agrietada, maravilla que puedo ver crecer, que puedo admirar y que puedo sentir en la simpleza de solo ser.
Y en eso, en un corto lapso pasé por miedo, desconocimiento, un decante en las entrañas, el recordar, el comprender. pensé que quizás, de haber conocido a mi compañero hace unos años, no hubiese sido tan distinto a lo que fue para mi. quizás nos hubiésemos roto mutuamente, quizás romperse es la única forma de crecer tanto. quizás la incapacidad de quebrarte te mantenga así, impasible, incambiable, quizás mi fragilidad es lo único que me mantuvo viva estos años. como huesos que se fortalecen en sus grietas...
que suerte la mía, de tomar esta maravilla en mis brazos... maravilla agrietada, maravilla que puedo ver crecer, que puedo admirar y que puedo sentir en la simpleza de solo ser.
martes, 19 de diciembre de 2017
you keep me under your spell
esta ciudad me descompone las entrañas, me enferma a penas llego y no me suelta hasta que logro irme. hoy día pasé otra tarde en la clínica, y siendo las 1 de la mañana, lo único que me consuela es pasar el rato en la cocina, entre harinas, usleros y el calor del horno, con la música sonando despacio, soñando con dulces que no siempre me resultan, añorando un hogar que todavía no conozco, tarareando "i love you so, i love you so"
domingo, 10 de diciembre de 2017
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