domingo, 1 de marzo de 2015

¿Cual es la necesidad de balbucear?

Tengo que dejar de escribir como si estuviera faxeando a alguien, o mandandome faxes a mi misma desde el pasado. A veces me leo, en entradas de años atrás, y no puedo acordarme por qué cresta escribí lo que escribí.  Otra cosa: tengo que dejar de limitarme cuando escribo, solo porque me da miedo leerme.

Y de miedos tengo que escribir ahora. Mañana es el primer día de la primera semana de clases, de mi penúltimo año. Estoy cagá de miedo. Estoy soltera, y por sentido común, mucho mucho más sola. La ansiedad no se ha ido, y los trabajos inminentemente prácticos que se me vienen solo la empeoran. Creo que no tenía tanto miedo en el cuerpo desde que me pillaron la "diversidad" en 7° básico, y ese era un shitload de miedo.  

En resumen, estoy cagá, pero cagá de miedo, con tanto miedo que me duele el intestino cuando me despierto en la mañana y me hiperventilo cuando se despiden y me desean buen año, éxito en las clases, lo mejor para mi futuro etc etc. Me había costado decirlo y me cuesta un poco todavía, pero este es un primer paso para algo más, que no estoy muy segura de qué es, pero creo que es un avance y que en volá me sirve para cuando empiece todo el show de terapia de nuevo. Gracias Carla del presente, que pronto se volverá la Carla del pasado, y que trata de hacer cosas buenas para la Carla del futuro.

sábado, 31 de enero de 2015

Siempre pienso que es fome agradecer este tipo de cosas

pero gracias por aparecer de vez en cuando, me hace muy feliz !

sábado, 24 de enero de 2015

Cumplo años

En las Vegas, y me fumé un cigarrito cumpleañero sola, en medio del centro universal del vicio y el carrete, entre vendedores ambulantes y personas con disfraces de peluches. No quería dejar la ocasión pasar sin escribir ni siquiera una miserable entrada, pero en realidad no sé si quiero decir algo. No creo que haya ya nadie que me lea y si es así, eh, no sé. En tiempo de acá todavía faltan un par de horas, en tiempo de allá ya estuve hace rato. Esperé ansiosa mi saludo especial y fue a duras penas un saludo. Tengo que acordarme de no esperar cosas de nadie. Cada año los que llegan son menos, and im the only one to blame, lamentablemente.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Cosas que no hay que hacer

"está bien si dejo entrar pedacitos de amor"

tenía una entrada de hace ya un buen rato, un par de semanas creo, y que sólo decía esto, así que quería aprovechar lo que es leerme en las cosas que no publico y que se me olvida que pienso de repente.

No, no está bien, no se hace esto, no voy a hacer esto más, y estoy en la fiel tarea de evacuar cualquier pedacito de amor que haya entrado en este corazón de alcachofa: que se vaya, y que no vuelva más

martes, 23 de diciembre de 2014

No sé cómo empezar esta

Creo que llevo tiempo pensando que quizás voy hacia adelante, y que todo lo que hago ahora no es un retroceso ni un estancamiento, sino que son las vueltas necesarias para que la espiral avance. Trato de pensar que los días que estoy triste valen la pena, pero no sé si en realidad así, y no sé si sea lo mejor seguir pensando así.
No sé cómo estar con alguien a medias, siento que tengo el corazón gordo y se me desborda. No sé qué voy a hacer, ni cómo voy a hacerlo, y solo espero con todo todo el corazón que no se muera una parte de mi con esto, aunque suene muy iluso: no quiero salir a medias de acá.

Igual no era esto de lo que quería hablar. En realidad, era solo una entrada para poner cairtas felices, porque hay personas que con hablar un poco te alegran el día. Mira, caritas felices (: (: (: (: !!!

 

viernes, 21 de noviembre de 2014

contar navidades

me invadió una pena terrible, la pena más básica, la de las cosas que se fueron y que no vuelven

domingo, 9 de noviembre de 2014

Otra vez

me remuevo en el asiento, nerviosa, aireada, cansada y ansiosa por sobre todo. Si dijera que cada vez que pasa es peor sería mentira: cada vez es exactamente igual. ¿Cuánto crees que puedo seguir así? Me pillo con la garganta apretada, escribo rápido tratando de retener las ideas, de no dejarme llevar por la pena, y hago todo lo que me es físicamente posible para no llorar. No es tan terrible, solo pasa una vez más, y otra vez, y otra vez, y las lagrimas que se me atoran detrás de los ojos ya dejan de ser rabias de pena, o de rabia, o de frustración; ya son lágrimas de pura impotencia, de ver pasar cada cierto tiempo la misma escena, en el mismo escenario, los mismos actores, y nada cambia, ni en 1 ni en 4 ni en mil años. ¿Qué parte de esto me hago a mi misma? ¿De verdad son tan pocas las opciones que me quedan? Qué paja, qué paja esto.

jueves, 16 de octubre de 2014

oh fine
that’s fine
I got my hands up
I’m feeling vulnerable 

miércoles, 15 de octubre de 2014

say it aint so

es raro volver a la normalidad y sentirte muy distinta a como estabas antes. 

Quizá mantenerme ocupada me hace bien, pero todavía me gustaría poder dormir hasta deshacerme. 

jueves, 2 de octubre de 2014

Hola

Es muy difícil escribir así. Me siento muy redundante cuando escribo lo que siento, en especial si lo estoy sintiendo en el mismo momento. Ahora mismo, me está costando mucho, y aun así siento la necesidad de hacerlo.

No fui a clases hoy. Es mi clase favorita, a la cual lamento mucho faltar, y así y todo decidí, bañada y a medio vestir, que el camino era eterno y que la cara era muy pesada, más aun los pies. Decidí no ir a la de la tarde. Pensé en un día libre, pensé en que, no importa qué tan triste estuviera, sola en la pieza, tendría momentos de luz, y podría dormir, podría jugar, y no tendría que ponerle cara a nadie. Llegó mi tía igual, así que ordené la pieza, barrí, tomé las guitarras y las dejé en la pieza de al lado. Un paso más, me dije. Un pasito a la vez. Ordené mi escritorio, apilando simétricamente las cosas a un lado. Vi un capitulo de una serie que alguna vez intenté ver con el Matías, y lloré un poco más. Jugué, me llamó un amigo, lloré y dormí. Desperté con la visita de una amiga. Hicimos panqueques dulces y salados, y cuando me pregunta cómo estoy, le cuento con los ojos llorosos y riendo, tratando de hacerme la tristona alegre, la que lloriquea pero lo domina igual. Me dijo que llorara no más, y me excusé diciendo que no me gusta que me vean llorar porque me pongo mocosa, y eso me de verguenza. No le dije, porque nunca es algo que una quiere decir, que había llorado todas las noches antes de dormirme, y cada mañana cuando desperté. No le dije el vacío que se estaba comiendo mi cabeza, tragándose las penas y los ánimos, ni le dije las esperanzas tontas que guardo siempre debajo de la almohada. No le dije tampoco cómo camino de puntillas en la casa, como si fuera a despertar algún recuerdo no deseado entre las miles de cosas que siguen aquí. Solo me reí, con los ojos hinchados, comentandole brevemente el curso de los acontecimientos, en el resumen que había adecuado para contar a cada una de mis amigas. Comemos, reímos, planeamos cosas, y la voy a dejar abajo.

Una vez que vi la micro partir, tomé el pucho que había guardado con vergüenza en mi bolsillo, y lo prendo. Aprovechando la soledad de las 10 de la noche en San Antonio, tarareo una canción, y me quedo mirando a un par de niñas que toman su micro, y los colectivos que pasan lento y mirándome fijo, esperando que me suba. A penas acaba de consumirse, subo. Ahora estoy hedionda a cigarro.

No sé sublimar. Nunca he sabido, pero ahora creo que es peor. ¿Qué hacer cuando sabes que, de aquí a un mes, él va a estar bien y yo no? Y cuando hayan pasado dos meses, tres meses, y encuentre a alguien más. ¿Qué voy a hacer? Ya no me acuerdo cómo se hace esto. Siento que lo sé todo, que lo único que tengo que hacer es esperar a que todo mejore, pero no sé si pueda llegar... siento que, dado mi forma de ser, dado lo que me he convertido con el tiempo, lo único que voy a lograr va a ser hundirme.