Mucho tiempo sin desear
un poquitito de dolor
Te amo, te extraño
Te amo, te extraño
Te amo, te extraño
Te amo, te extraño
Te acuerdas la última vez que fuiste feliz?
Sí. Pero fue hace tiempo.
No conozco a nadie que sea feliz.
No recuerdo no masticar angustia bajo una sonrisa.
Me hacía feliz tener esperanzas, la posibilidad de que algo bueno podía ocurrir. Esperar cosas buenas.
No espero nada en verdad.
La última vez que fui feliz, sin masticar angustias. Un único lugar feliz. A ojos cerrados. Ponerle palabras, una vez más, es traicionarlo. Te amo, te extraño. Solo cierro los ojos, y veo el sol.
Te extraño, y veo el sol
Te extraño, y veo el sol.
Te amo, y veo el sol. El viento y el sol.
a veces creo que el mundo me quiere quitar mi dolor
y me asusta, y me aferro.
sin el dolor
cómo sabré del mundo lo que no quiero?
cómo sabré si lo odio?
mi mente a penas se sostiene
y cuando dice "basta", y se desconecta
ya no siento nada
nada en absoluto
y yo quiero recordarlo
y sentirlo
quiero sentirlo a golpes.
Siento una urgencia que me toma el pecho, hace que quiera armar las maletas y salir corriendo. Llevo semanas viviendo en los próximos dos meses, en las posibilidades, en los días que no son todavía.
Quiero tomarlo con calma. Quiero estar despierta un día a la vez.
Por semanas, día a día, justo antes de dormir, vienen a mí palabras, oraciones, recitadas por mi diálogo interno, con algo más de claridad que el zumbido que sueña regularmente. Pequeñas cuñas que hilan mis ideas, que se sienten como resoluciones a los acertijos de mi experiencia y que flotan frente a mi hasta que el cansancio me apaga la consciencia.
Luego, vienen los sueños: convulsos, grotescos, tristes. Amanezco, y de las palabras no queda nada. El mundo sigue siendo incomprensible.