miércoles, 14 de octubre de 2015

Realización

Escuchando a la Bersuit, conversando con gente bonita, me di cuenta de un par de cosas sobre mí misma, sobre las cosas que siento.

Antes, no sé por qué me metí en esto. Creo que habían muchas cosas, sentimientos malos, rencores, penas, cuentas pendientes con enemigos imaginarios, deseos viejos. No me di cuenta, seguí la inercia de mi caída. Pero ya no es así, y darme cuenta de que te quería fue un primer paso a darme cuenta de lo diferente que son las cosas, lo diferente que eres tú. Alguien me dijo que tenía que estar sola, que tenía que reflexionar. No le encontré mucho sentido, no se lo encuentro todavía, pero una canción me hizo crujir el cráneo de una manera terrible.

Desde que te conocí, quise encontrarme contigo en 70 años, tirar la botella y darte un beso. Hoy en día, no creo que eso esté en tus planes... y no sé si quiero esperar a que cambies de opinión.

 ¿Me estoy apresurando?

domingo, 11 de octubre de 2015

En días como hoy

Escribo y reescribo la entrada, solo para tratar de decir sin riesgo lo que quiero decir.

A veces creo que no te quiero tanto como pienso, y que es sólo un mecanismo para salir a flote de la vida miserable en la que me siento viviendo. A ratos, creo que vendrás y no vienes, creo que te veré y no ocurre. Pienso si la frustración que siento es por un capricho incumplido, por no tener lo que quiero como vil cabra chica mañosa.

Luego me imagino a tu persona saliendo del ascensor, entrando al departamento, sentándose en mi cama y decidiéndose lentamente a tocarme... No tengo palabras sin ponerme ahueoná. No he querido ser vocal sobre esto, no he logrado escupirlo en completitud, pero a ratos los sentimientos me llenan y me veo escribiendo entradas una sobre otra sobre otra sobre otra...

¿Como decirlo sin enredarme? Te quiero, y de repente (siempre) no tengo palabras para decirlo. Me da vergüenza, y me da miedo, porque no quiero escuchar la respuesta.

te quiero caleta, me haces caleta de falta, y controlo toda la necesidad imperiosa de verte poniendo cara de que no importa tanto, y ni siquiera sé si lo logro, ni siquiera sé si puedes ver a través de mi. Pensar en tenerte cerca hace que el corazón se me salga del pecho, y tener la esperanza de que algún día vamos a poder compartir como lo hacíamos antes, echados en los sillones del departamento, hace que siga esperando con paciencia infinita. Que no daría por volver a ver tu cara sin vergüenza y sin miedo. Te quiero cabro, te quiero y me gustai.

Yo sé que puede que lo que espero no llegue jamás... pero qué otra cosa me queda? Si puedo verte de nuevo, puedo seguir esperando -o eso espero